Mi Entrevista: Cómo vencí la colitis ulcerosa y recuperé mi vida

Colitis ulcerosa y dieta paleo

Hola a todos. En esta entrevista hablo de colitis ulcerosa dieta paleo y de cómo logré la remisión completa después de un año de sufrimiento. Desde el diagnóstico a los 19 años hasta cómo, después de un año de sufrimiento sin mejoras, cambié completamente mi alimentación y estilo de vida y logré vivir sin brotes desde hace más de 10 años.

Aquí os dejo la entrevista íntegra, tal como la conté. Espero que os sirva de ayuda o, al menos, de esperanza.

¿Cómo te llamas? Me llamo Jordi Paleo en redes.

¿Cuántos años tienes? 35 años.

¿Con cuántos años te diagnosticaron? A los 19 años.

¿Y el proceso hasta el diagnóstico? ¿Estuviste mucho tiempo sufriendo los síntomas? Sí, fue un proceso bastante lento. En aquella época no era como ahora. Fui al médico con síntomas y me diagnosticaron almorranas. Me recetaron Emuliquen (un laxante) y pomadas. Estuve pasando de médico en médico hasta que, en una consulta privada, me hicieron pruebas y me ingresaron directamente. Esa misma noche tenía una cena y no me lo esperaba. El diagnóstico me pilló totalmente por sorpresa.

¿Qué tratamiento te propusieron? Me ingresaron 11 días y perdí unos 20 kg. Lo primero que me dieron fue dieta absoluta: nada por la boca, ni siquiera agua. En mi opinión, ese ayuno prolongado ayudó mucho a mi sistema inmune. Al séptimo u octavo día me hicieron la colonoscopia (todo esto está mucho más detallado en mi libro). Después me pasaron al tratamiento convencional que todavía se sigue dando hoy: mesalazina oral y enemas de corticoides.

¿Desde el diagnóstico tu día a día ha cambiado? Sí, y para peor. Seguía yendo al baño constantemente. Por la noche tenía que ponerme enemas de Endocort (corticoides) y tomar mesalazina. Los síntomas no mejoraban. Estuve un año entero con diarrea acuosa, cansado y mal. Cuando me empezaron a salir granos en la espalda me harté y empecé a buscar otras soluciones.

¿Tu estilo de vida antes de los síntomas y después del diagnóstico ha cambiado en algún aspecto? Totalmente. Antes, en la universidad, durante un examen tenía que salir corriendo al baño con litros de agua en el intestino. Iba 6-7 veces al día con diarrea acuosa y sangre. Era muy limitante: no podía ir a muchos sitios y mi vida giraba alrededor del baño.

Después de hacer los cambios, la mejoría fue brutal. Hoy trabajo como responsable en una empresa, he escrito dos libros, hago divulgación, entreno y tengo una vida completamente normal. Antes eso era impensable.

¿En el momento del diagnóstico la gente de tu entorno conocía la enfermedad? Nadie. Cuando lo contaba decían “qué duro”, pero no tenían ni idea de qué era. Es una enfermedad que se suele llevar en silencio.

¿Desde entonces has tenido muchos brotes? La mejoría suele ser en “diente de sierra”. El primer año sí tuve brotes, pero cada vez más espaciados y leves. A partir del cuarto o quinto año ya eran de uno o dos días como mucho. Llevo 10-12 años sin ningún brote.

10-12 años sin brotes de colitis ulcerosa

¿Crees que la enfermedad la podrías haber evitado de alguna manera? Sí. Soy un fiel creyente de que las enfermedades autoinmunes son el resultado de vivir alejados de nuestra biología. Especialmente por la introducción constante de antígenos alimentarios como el gluten, que nuestro cuerpo no digiere bien. Eso, unido a una mala microbiota y permeabilidad intestinal, genera inflamación crónica y acaba desencadenando autoinmunidad.

Si hubiera seguido un estilo de vida más coherente con nuestra biología (como el de nuestros ancestros del paleolítico), creo que no habría desarrollado la enfermedad. El libro Food and Western Disease del doctor Staffan Lindeberg lo explica muy bien: en tribus no contactadas de Polinesia la incidencia de enfermedades autoinmunes es prácticamente nula. Son enfermedades de la civilización.

Has estado haciendo una paleodieta, pero ¿has aplicado cambios en ella? Sí. Eliminé gluten, lácteos, azúcar, legumbres y ultraprocesados. Pasé a comer solo alimentos reales: frutas, verduras, carne, pescado, huevos y tubérculos. Alimentos que no tienen lista de ingredientes (una bolsa de espinacas solo pone “espinacas”).

Hoy en día es difícil seguirla al 100 %, pero mantengo la base: evito a toda costa gluten, legumbres y ultraprocesados.

¿Eliminaste esos alimentos porque leíste que no son buenos o porque te sentaban mal? Por las dos cosas. Es una retroalimentación positiva. Empecé a leer sobre paleodieta, vi que tenía lógica y la apliqué. Al sentirme con más energía, fuerza y ánimo, ya no quise volver atrás. Cuando vuelves a comer gluten o ultraprocesados, la reacción es muy fuerte (como el ejemplo de Robb Wolf con la tienda de perfumes).

En la época del diagnóstico, ¿qué dijeron los médicos sobre la enfermedad? Lo mismo que siguen diciendo hoy: que la alimentación no tiene nada que ver. Me recomendaron dieta blanda, pan tostado, pasta, comer poco y muchas veces al día… recomendaciones que no están basadas en evidencia científica y que forman parte de un protocolo de hace 30-40 años.

Fui a consultar el libro oficial de diagnóstico en la Facultad de Medicina: en ningún momento habla de cambiar la alimentación. Solo antiinflamatorios, corticoides e inmunosupresores.

¿Crees que el estrés te ha afectado? El estrés no causa la colitis, pero sí es cierto que cuando tienes el intestino destrozado estás más ansioso, nervioso y sin concentración. Hay una relación intestino-cerebro muy fuerte.

Cuando cambié la alimentación, me suplementé y mejoré mi microbiota, pasé de ser una persona ansiosa a mucho más tranquilo y analítico. El estrés desapareció casi por completo.

En el paleolítico vivían situaciones de estrés mucho más duras y no tenían colitis. Creo que el estrés es más un síntoma de nuestro estilo de vida actual que de la enfermedad en sí.

¿Qué te ha parecido? Si estás pasando por algo similar, quiero que sepas que hay esperanza. La colitis ulcerosa no tiene por qué definir tu vida.

¿Quieres leer más sobre mi caso y el protocolo completo que seguí? En mis dos libros tienes toda la información detallada, paso a paso.

¡Gracias por leer! Si te ha servido, compártelo. Nunca se sabe a quién puede ayudar.

Un abrazo, Jordi Paleo

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